Mensaje del 2 de enero de 2012 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina
“Queridos hijos, mientras con preocupación maternal miro sus corazones, veo en ellos dolor y sufrimiento. Veo un pasado herido y una búsqueda continua. Veo a mis hijos que desean ser felices, pero no saben cómo. ¡Ábranse al Padre! Ese es el camino a la felicidad, el camino por el que deseo guiarlos. Dios Padre jamás deja solos a sus hijos, menos aún en el dolor y en la desesperación. Cuando lo comprendan y lo acepten serán felices. Su búsqueda terminará. Amarán y no tendrán temor. Su vida será esperanza y verdad, que es mi Hijo. ¡Les agradezco! Les pido: oren por quienes mi Hijo ha elegido. No deben juzgarlos, porque todos serán juzgados”
Mensaje extraordinario dado por la Virgen al vidente Iván el día 30 de diciembre de 2011 en el Podbro
Mensaje extraordinario dado por la Santísima Virgen María Reina de la Paz el día 30 de diciembre de 2011, por medio del vidente Iván Dragicevic, en el Podbro (Medjugorje, Bosnia-Herzegovina)
“Queridos hijos, también hoy la Madre los invita con alegría: sean portadores míos, los portadores de mis mensajes en este mundo cansado. Vivan mis mensajes, acojan mis mensajes con responsabilidad. Queridos hijos, oren junto a mí por los proyectos que deseo realizar. En particular, hoy los invito a orar por la unidad, por la unidad de mi Iglesia, de mis sacerdotes. Queridos hijos: oren, oren, oren. La Madre ora con ustedes e intercede por todos ustedes delante de Su Hijo. Gracias, queridos hijos, también hoy por haberme acogido, por haber acogido mis mensajes y porque viven mis mensajes.”
Mensaje del 25 de diciembre de 2011 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina
“Queridos hijos, también hoy les traigo entre mis brazos a mi Hijo Jesús para que Él les de su Paz. Oren hijitos y testimonien para que en cada corazón prevalezca, no la paz humana sino la paz divina que nadie puede destruir. Esa es la paz del corazón que Dios da a aquellos que ama. Todos ustedes por medio del bautismo son llamados y amados de manera especial, por eso testimonien y oren para que sean mis manos extendidas en este mundo que anhela a Dios y a la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”